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Creencias limitadoras
25 de Enero de 2020

Creencias limitadoras

ANDREA ROJAS TRINCADO

Las creencias se componen de sentimientos e imágenes y provienen de saberes absolutos forjados en la infancia desde los modelos de poder: familia, escuela, iglesia, etc. A su vez, se forman por las experiencias que vives a lo largo de la vida. El valor que les otorgas actúa como un filtro, desde el que miras la realidad. Las creencias limitadoras, entonces, son una forma de comprender la realidad de la cual estás absolutamente convencido.
Algunas creencias actuaron en ti con el fin de cuidarte, pero con el tiempo ya no son útiles. Por ejemplo, la creencia de “siempre de huevón por la vida” resulta útil al comienzo de tu vida laboral, pero después te invalida como profesional cuando tengas que dirigir un equipo o tomar decisiones.
¿Cómo trabajar las creencias limitadoras? Según la teoría de la Programación Neurolingüística (PNL) se debe analizar la raíz de la creencia para comprender el sentido que esta tiene para ti, luego resignificarla y modificarla, e  instalar una nueva creencia. En El poder sin límites, Anthony Robbins explica la “técnica de la mesa” la que pone en duda los juicios que sustentan las creencias limitadoras.

 

¿Cómo funciona esta técnica?

 

Debes tomar una creencia lo más concreta posible, por ejemplo “soy celoso/a” y compararla a una mesa. La parte plana de la mesa es la creencia misma, mientras que las patas de la mesa simbolizan las experiencias de vida en las que se basa esta creencia. Luego, debes realizar las siguientes preguntas:
1 ¿En qué me fundo? ¿En qué me afirmo para pensar así?

2 ¿Siempre soy celoso/a?¿O solo a veces actúo como celoso?

3 ¿Cuáles son las patas de la mesa que sostienen esta percepción?

4 ¿Quiénes de mi entorno o familiares sostienen esta creencia? ¿Hay experiencias que “demostraron” que soy celosa/a? ¿Hay experiencias en las que no fui celoso/a?

5 ¿Podría y querría hacer todo lo contrario?

 

Esta técnica consiste en aflojar las patas de la mesa, revisando las experiencias en las que se sustenta la creencia, poniendo en duda su aparente seguridad. El ejercicio prueba que existen experiencias contrarias, las que justamente contradicen la creencia limitadora. ¿Recuerdas alguna relación pasada, en la que no pudiste controlar tus celos? ¿Te llevó a pensar que no podías confiar más en alguien de ese género (mujer o hombre)? ¿O que las relaciones afectivas no son buenas, porque siempre termina alguien dañado?

 

Para trabajar estas creencias limitadoras, necesitas contrastar tu experiencia variadas veces, de tal manera que puedas lograr identificarlas, ponerlas en duda y actuar de manera distinta, por ende cambiar tu comportamiento habitual. En conclusión, al trabajar las creencias limitadoras se abre un mundo de posibilidades nuevas, ya que mirarás desde otra perspectiva la realidad, lo que impactará en la  resolución de tus conflictos, en la mirada hacia ti mismo y tu liderazgo personal.

Andrea Rojas Trincado

Psicóloga Universidad ARCIS

Magíster en  Habilidades Directivas Universidad Adolfo Ibáñez

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