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Pandemia y Dolor
29 de Mayo de 2020

Pandemia y Dolor

Psicologo

María Jesús Sandoval

Psicóloga Universidad del desarrollo

Pandemia y Dolor: Una combinación peligrosa a la hora de hacer frente al COVID 19

Sin lugar a dudas, esta pandemia es una situación difícil en varios aspectos. Nos contacta con la fragilidad de la vida, con el temor de perder a alguien que amamos y con la incertidumbre laboral que en la actualidad viven tantas familias en nuestro país.

Chile, conoció la mortífera presencia de la influenza española hace más de cien años y es inevitable preguntarse si nuestra población actuó de la misma forma, de una manera que en algunos momentos nos puede parecer indolente, individualista y hasta en algunos casos con una omnipotencia digna de los antiguos semidioses griegos. Sin embargo, me es difícil aceptar la posibilidad de que un pueblo tan solidario como Chile, habituado a la catástrofe actúe de una manera tan irreverente ante el dolor de otros.

Por esta razón es inevitable preguntarse por qué nos movilizamos ante sismos de gran envergadura, erupciones volcánicas, accidentes aéreos, incendios que arrasan con pueblos enteros y aluviones que devastan la zona norte del país; pero, frente a esta pandemia no tomamos las medidas para mitigar las consecuencias devastadoras del COVID 19.

Mi intención no es hacer vista gorda ante los inmensos problemas económicos que genera esta pandemia, es sabido por todos que miles de chilenos no tienen forma de realizar confinamiento producto de su situación económica, pero ¿qué pasa con los que sí pueden realizarlo y deciden viajar, irse de vacaciones o simplemente compartir con amigos?

En mi cabeza resuenan mil excusas: tengo compromisos económicos que cumplir, si yo no lo hago no se hace bien, no creo que pase nada de lo que muestran en la televisión sensacionalista, argumentos conspirativos; y así podría seguir con miles de justificaciones que, al parecer, nos permiten convencernos de que esta realidad no nos tocará de alguna manera.

En mi opinión creo que es una forma de hacer frente al dolor sin tener la sensación de pérdida de control; nos permite dejar de experimentar culpa por lo que no hicimos cuando nos podíamos tocar, visitar y sentir, respondiendo de manera casi eufórica, realizando una “covid party” viajando a la playa o burlando las normas sanitarias como un acto admirable que nos llena de orgullo, estas conductas nos permiten aliviar de alguna manera la angustia que nos genera esta contingencia tan dolorosa, haciendo como si nada ocurriera.

Reconocer esta pandemia nos obliga a aceptar la idea de que somos vulnerables, pero también nos permite reparar el daño que podríamos causar a quienes más amamos.

 

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