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¿Qué es la culpa?
25 de Enero de 2020

¿Qué es la culpa?

ANDREA ROJAS TRINCADO

La culpa y su relación con las emociones

Cuando quiebras una norma o creencia impuesta por un ente formador como la familia, la religión o la moral, se produce un pensamiento, generalmente obsesivo, sobre el suceso en el que se quiebra la norma. Esto genera un sentimiento de culpa, el que termina por provocar sensaciones desagradables en el cuerpo como malestar, indigestión o hasta vómitos.

La culpa invita a la reacción, a hacer ahora ya: su contenido es presente, pero evoca el pasado y se angustia por el futuro. Por esto se presenta con tanto ímpetu, ya que quiere con todas sus fuerzas punitivas -frente a la norma que quebraste- hacerte reaccionar para así generar un acto reparatorio en tu conducta.

La culpa produce emociones que invaden el cuerpo y la mente llenándolas de significaciones, recuerdos y sensaciones; estas no pueden ser evitadas, es posible que las resistas o que las niegues en un determinado contexto o circunstancia, pero estas se terminarán manifestando de alguna u otra manera.

 

¿Qué provocas en ti,  al evitar la culpa?

El hecho de evitar las emociones generadas por la culpa demuestra tu incapacidad de asumirlas/asumirte y aceptarlas/aceptarte. Al evitarlas se produce la llamada inconciencia emocional, la cual se observa de dos formas: frialdad estoica, que se refiere a una postura rígida, poco empática que muestra que nada le importa, ni le afecta. Por otro lado está la explosión/implosión, la explosión manifiesta hacia el exterior toda la emoción acumulada y la implosión es cuando esa emoción acumulada te la guardas y la vives de forma interna, según Paula Aroca esta última es la mas nociva para la salud.

Dichas formas tarde o temprano generan una crisis, produciendo en ti una sensación de vergüenza, debido a la pérdida del control y la desconexión contigo mismo.

 

La vergüenza provocada por la culpa

La vergüenza provocada por la culpa genera que eleves tus  resistencias de afrontamiento a esta, creándose así el ciclo represión-explosión-represión. Koffman releva la importancia de atender las emociones como la vergüenza, señalando que “la única manera de no sentir las emociones es desterrándolas de la conciencia, pero los pensamientos y los sentimientos inconscientes son como una infección interna: invisibles y letales”.

Para desterrarlas de la conciencia debes hacer un acto reparatorio de la acción que generó esa culpa, como por ejemplo: si fuiste infiel y esto te genera cierta culpa que se manifiesta en pensamientos o creencias de que “te van a engañar” o “dejar” por tu falta y lo significas casi como si te lo merecieras, has caído en el mecanismo punitivo y obsesivo de la culpa.

La forma de hacer un acto reparatorio no tiene que ver en este caso con el afectado, si no contigo mismo: debes pensar en lo que hiciste o sea reconocerlo a ti mismo -ya que es usual evitar pensar en ello- y poner en la balanza el disfrute que te produjo el acto infiel versus estos pensamientos obsesivos e intranquilizadores que te persiguen. Al comprender los resultantes quizás podrás hacer un compromiso de no volverlo a hacer, pero no solo por la consideración abstracta de que está mal, si no por las consecuencias que este acto produjo en ti.

Andrea Rojas Trincado

Psicóloga Universidad ARCIS

Magíster en  Habilidades Directivas Universidad Adolfo Ibáñez

 

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